jueves, 13 de septiembre de 2012

Día 3 - Viaje de Praga a Budapest



Hay varias maneras de ir de Praga a Budapest, logicamente, pero una de las que se usa más habitualmente es el tren, hay un tren nocturno y la gente aprovecha para pasar esa noche en el y empezar al día siguiente en Budapest, ya que son siete horas y algo de viaje, pero yo no lo he hecho así, he cogido uno de los que hay diurnos, concretamente el EC275 Slovan que sale de Praga a las 9:42h. Me he levantado temprano y he bajado a desayunar, el buffet estaba a reventar de gabachos del imserso, o al menos por la edad, que tenían todos debían de ser del equivalente francés. Llegando a ciertas edades el genero humano desvaria que da gusto y hace lo que le da la gana, porque como se tiene cierta edad se permite todo y eso es lo que pasaba en el buffett, que era un auténtico caos de abueletes hablando "le gabacho", metiéndose donde no se entra y arrasando todo cual Atila y como no tenía un sitio libre, bueno, alguno había, pero no me apetecia compartirlo con los abueletes, he decidido salir a la terraza, que al menos en dos mesas se podía estar, porque estaban a cubierto, porque sí, hoy tampoco fallaron las previsiones y amanecimos con lluvia. Al estar fuera ya no estaba muy a gusto que digamos, así que ha sido un desayuno rápido, tan rápido que ni he cogido té ni servilleta... daba igual, estaba un poco incomodo y cuando he terminado lo que había cogido me he subido a la habitación a coger los bartulos y largarme.

Cuando puse anoche el despertador contaba con un desayuno en condiciones, pero como no ha sido así he llegado a la estación muy pronto, más de lo que pensaba, pero bueno, he estado pululando un poco por la estación viaja, que en realidad es la entrada y la impresionante semicúpula y dos cosillas más debajo de ella. Pero como aún había tiempo he spotteado un poco los trenes checos, a falta de shinkansen... Al final con la tontería llegaba el momento de ir al andén 4 que era donde iban a colocar al Slovan. He montado de los primeros y menos mal, porque luego cerca de donde estaban ha llegado cuatro portugueses o brasileños que un poco más y el vagón para ellos solos de las maletas que llevaban, al final, lo han apañado, pero han estado dando la tabarra un ratito.

El resto del viaje ha estado bien, he aprovechado para leer un poco, dar un par de cabezaditas y ver el paisaje. El vagón salvo entre Brno y Bratislava que se ha petado, ha ido entre medio vacio y vacio, sobre todo al final, a donde hemos llegado 10 personas en todo el vagón como mucho, y no todas desde Praga y así con unas cosas y otras he llegado a Budapest.

Lo primero que quería hacer era acercarme a la oficina donde tenía que canjear el bono por la BudapestCard que me sirve para el transporte y algunas atracciones, pero la cosa se ha complicado más de lo que pensaba, porque no hay oficina de turismo en la estación... no le veo sentido alguno, porque llegan trenes de un montón de sitios, pero es así, no hay oficina de información, lo que hay es una de la compañía de trenes húngara y por mi experiencia no son la alegría de la huerta, porque vale, que mi explicación no ha sido muy allá, pero las indicaciones que me ha dado y nada, casi mejor nada.

Una vez fuera de la estación he pensado seguir con la idea original de ir a canjear la tarjeta, andando, claro, porque tampoco tenía un forint ni intención de sacar, así que siguiendo unas indicaciones que me han dado he llegado a la plaza donde se suponía que me debería haber bajado en el metro para ir al hotel, del cual tampoco llevaba la dirección, aunque al menos tenía casi claro donde se encontraba. Tras pasar un buen rato mirando el mapa, he decidido ir al hotel, dejar las cosas y como tenía tiempo hasta las 20:00h acercarme después a por la dichosa tarjeta.

El hotel, es como si fuese un hostal, está en la primera planta de un edificio antiguo y luego la habitación la tengo en lo que en Madrid llamariamos una corrala, esto es una habitación que da a una terraza de un patio interior, tiene su encanto, la verdad y la habitación está muy bien, todo muy nuevo, no da esa sensación desde fuera.

Tras adecentarme un poco he salido de nuevo a la búsqueda de la tarjeta, ya tenía claro a donde tenía que ir... bueno, casi, tenía que ir a Oktogon y luego allí se suponía que estaba la cosa, pero no es así y hasta que he dado con el sitio en cuestión he andado más de la cuenta y he preguntado un par de veces, pero las indicaciones han sido tan vagas, que no me han servido de mucho, al final he hecho por donde tenía que haber empezado, mirar el mapa. Tras cangear la tarjeta he empezado a ver la ciudad, aunque sin cámara, porque aquí también está lloviendo.

Mi primer objetivo ha sido ir al puente Szecheny, también conocido como puente de las cadenas, para ello me he metido en la línea 1 de Metro y ha sido como retroceder 30 años, porque no es antiguo, que va, es mucho más que eso, es una pasada. Los andenes con azulejos como los que había en Madrid antiguamente, con el nombre de la estación, en la entrada hay un revisor controlando a la gente, al que hay que enseñarle el título de transporte y luego el tren es genial. Son tres vagones independientes y muy pequeños, de alto apenas dos metros y de largo no más de 10m y tal vez incluso menos, y lo mejor, lo que me ha recordado a cuando era un enano ha sido el mirar a través de la rendija que deja la puerta cuando se cierra. Tengo que sacarle fotos, porque es una pasada, ya me dijo la señora de información que era muy antiguo, pero no pensé que tanto.


Una vez fuera y volver a la época actual, he ido hasta el puente, lo he cruzado y he vuelto, mola, aunque para hacer fotos estará complicado, porque tiene mil luces. Una cosa que me ha gustado ha sido los tranvías que recorren el río a cada lado, añejos, añejos, y en el lado de Pest, porque, para el que no lo sepa, Budapest es la unión de dos ciudades, Buda, en el margen izquierdo del río Duna (Danubio) en dirección norte y Pest, en la orilla contraría, el caso es que en Pest para cogerlo o bajarse cuando se va en dirección sur hay que hacerlo desde las vías del sentido contrario, porque no hay espacio.

Tras deambular un buen rato era la hora de cenar y, aunque había sacado dinero, no iba a ser suficiente, y he sacado más y mientras estaba en ello, se ha llenado el cajero como si fuese un mercadillo... flipante, podía haber cerrado, pero no tengo constumbre y tampoco es que haya sido molesto, simplemente, que estaba ahí con la maquinita y de repente han entrado como 10 personas a sacar, acompañar al  que sacaba, a protegerse de la lluvia, a enseñarle los zapatos que se había comprado... con las mismas, cuando he terminado he seguido a lo mio y he terminado cenando en un sitio donde había una especie de menú de degustación de platos húngaros y ha estado muy bien, aunque los platos fuesen algo chicos, pero sobre todo el primero llamado Erdelyi Padslizsankrem, estaba riquísimo, una crema de berenjena con cebolla para untar en unas tostadas, luego he probado unas bolas de carne con ensalada, la cual he dejado casi en su totalidad, porque tenía tres tipos de pimientos y pepino, unas salchichas con mostaza, que parecian más unas chistorras que salchichas y el postre un crepe con chocolate relleno de algo así como almendra... muy rico todo menos el pimiento y ya digo, el primer plato espectácular.

Luego he comprado un trdlo que aquí son como el doble de grandes que en Praga y puedes elegir el sabor, lo he cogido de canela y está muy rico, además recién hecho, caliente... aunque lo he traído al hotel para poder hacerle la foto y poco más, eso es todo lo que ha dado de si el día. Como mañana parece ser que el día estará cubierto me acercaré a unos baños... que es típico de la ciudad y luego ya veremos.

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