Images & Words
jueves, 24 de enero de 2019
Día 6 - Koh Mak
Otro día que me despertaba demasiado temprano, curioso, porque la cama de aquí era más de mi estilo que la de Koh Kood, en el que el colchón pedía un cambio, pero también es cierto que allí estábamos aún recuperándonos de la paliza del viaje y en Koh Mak estábamos con un ritmo más relajado. El caso es que estuve haciendo tiempo hasta que nos pusimos en marcha, primero desayuno y luego cogimos las motos. El susto del día anterior no fue nada importante realmente y además, por lo que había visto en Koh Mak no había mucho problema para moverse con ellas, la isla es bastante pequeña y muy plana, hay apenas una pequeña colina y ya la habíamos subido el primer día, así que atravesamos la isla de oeste a este para llegar a una playa.
Allí había un chiringuito y le dijimos que queríamos ir a Koh Kradat, una pequeña isla que se encuentra a poca de distancia de Koh Mak cuyo principal atractivo es que hay ciervos. Así que tras una llamada y una pequeña espera apareció un lugareño con un bote de pesca en el cual nos acomodamos como pudimos y nos llevó a la isla, apenas unos quince minutos de travesía, si es que llega. Con el movimiento del bote y como estábamos sentados lo mejor fue no intentar hacer fotos desde el bote, ya que no estábamos muy estables.
Al llegar esperamos unos minutos para montarnos en un tractor, paseo incluido en la visita, que te lleva al lado este de la isla en donde hay una playa bastante tranquila. El paseo en tractor la verdad es que fue bastante incomodo, atravesamos la pequeña isla en donde vimos que muchas palmeras parecían estar enfermas o algo así, porque solo tenían tronco, el camino no tenía perdida porque estaba bien marcado por las roderas que había hecho el tractor durante los paseos. En la playa nos dejaron, aquí no nos entendimos demasiado con el paisano, ya que le dijimos que íbamos a estar un rato solamente para hacer unas fotos, tampoco hay mucho que ver y luego volver, vamos, lo que vienen a ser cinco minutos. El caso es que el tractorista se largó y nos dejó allí.
Ya que estábamos allí estuvimos un rato más haciendo fotos, pero tampoco es que hubiera mucho que hacer, lo más curioso era una palmera en medio de la playa con el tronco saliendo de la arena en angulo agudo y del resto sólo destacar lo guarra que llega a ser la gente, ya que había bastante suciedad por allí. En Tailandia parece ser que los más preocupados por la limpieza de las playas son los turistas, ya que los locales parecen bastante despreocupados en ese tema. En Koh Mak había un grupo con camisetas amarillas, formado principalmente por occidentales que residen en la isla que hacen batidas de limpieza por las playas.
El tiempo pasaba y no aparecía el tractor, así que aburridos decidimos volver andando hasta el muelle de llegada, total apenas había un kilómetro y medio de distancia y andando casi iríamos más rápido que andando. A medio camino nos encontramos con el tractor, que venía a por nosotros, nos montamos y llegamos al muelle. Es alrededor del muelle donde se concentra toda la población de la isla, apenas dos casas y la mayoría de los ciervos también están por allí. Algunos están bastante acostumbrados a los humanos y no se asustan cuando te acercas.
De vuelta a Koh Mak en el bote cogimos las motos y nos paramos a comer en el mismo sitio del día anterior. La tarde la pasamos en el hotel vagueando en la piscina. A última hora nos acercamos al resort de al lado a tomar algo y después cogimos las motos para ir a cenar, volvimos al sitio en el que cenamos el primer día, pero esta vez cenamos pescado frito. La verdad es que el sitio nos gustó. Antes de volver al hotel paramos en un sitio al lado del cruce a nuestro hotel y allí me di cuenta que me había dejado la bolsa de Rush en donde la cena, así que me tocaba volver a por ella, pero al final lo hizo Patxo que no tardó nada. De vuelta al hotel decidí aprovechar para hacer alguna nocturna en la playa, pero tampoco fue nada del otro mundo.
viernes, 4 de enero de 2019
Día 5 - Koh Mak
Mientras que en Koh Kood había estado durmiendo hasta una hora razonable, en Koh Mak, empecé a despertarme bastante pronto y, después de remolonear un poco y ver que no me iba a dormir, salí a la piscina a pegarme un baño mañanero. Aquí no teníamos el desayuno incluido y tampoco había buffet, pero tenían bastantes opciones de desayuno y el primer día me decidí por un desayuno americano con huevos revueltos a los que habían puesto pimiento... Así que estuve escarbando un poco para quitarlo.
Después de desayunar vimos que los daneses se habían hecho fuertes de nuevo en la piscina, como si no hubiera pasado un día... La mañana la pasamos literalmente de vacaciones, playa y hamaca, eso si embadurnados con el aceite de coco para las moscas de arena, además de la crema solar.
Al medio día volvimos a coger las motos para ir a comer y luego dar una vuelta haciendo turismo, no llevamos las cámaras, así que no hay fotos apenas de este día. Para comer nos quedamos cerca de un cruce en donde había unos restaurantes triple B, en donde comimos bastante bien y además nos atendieron rápido. Cuando terminamos nos acercamos a ver unas esculturas, nos explicó Patxo algo acerca de ellas, pero no me quedé muy bien con ello. Para encontrarlas estuvimos mirando un poco, porque están medio cubiertas de vegetación y como muy dejadas. Eran unas esculturas eróticas, curiosas cuanto menos, la verdad. Una vez salimos de allí seguimos con las motos viendo sitios, una playa, llegamos a un poblado donde trabajaban el caucho, pero tampoco nos paramos demasiado en ningún sitio.
A la vuelta tuvimos un pequeño percance con la moto, al ir a hacer un cambio de sentido no tomé demasiado angulo y como me comía los arbustos del arcén, me lié y se me empezó a encabritar la moto, no era capaz de soltar el gas, y ya me dijeron que soltara la moto, cosa que hice y se quedó tirada en medio de la carretera y yo con un susto importante. Algún lugareño se asomó y vino un tipo occidental con el que luego comentamos un poco lo ocurrido. No nos pasó nada, un par de moratones en las pantorrillas, la motó cayó bien y solo se rozaron las estriberas, por lo que estaba como si no hubiera pasado nada. Al final fue el susto, pero la relativa seguridad que había cogido con la moto la perdí, volví al primer día, pero bueno, tampoco fue impedimento para volver a cogerla. Al llegar al hotel nos quedamos en la piscina pasando el resto de la tarde.
Para el ocaso cogimos las cámaras y son las fotos del día. Nos acercamos al resort de al lado a tomar algo antes de ir a cenar y para cenar volvimos al sitio del día anterior donde nos atendió el occidental. Esta vez no estaba, estaba la dueña, que nos volvió a pedir disculpas y nos trajo un carpaccio para acompañar las bebidas antes de la cena. El cenar allí fue porque Patxo y Amaia ya habían estado otras veces y tienen buena carne de ternera importada de Australia, así que pedimos unos solomillos, aunque el cocinero no tuvo el día y estaba algo pasada, pero bueno, la carne tenía buen sabor y estaba rica. Después nos acercamos a otro sitio a tomar algo antes de volver al resort y terminar el día en la terraza, como el día anterior.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Día 4 - Koh Mak
Ko Mak es la isla más pequeña de las tres en las que nos íbamos a quedar y está a medio camino de Koh Kood y Koh Chang. La isla me resultó muy comoda, todo está cerca yendo en moto, porque desde que llegamos alquilamos una y apenas había tráfico, al igual que en Koh Kood casi todos los coches eran pick ups para llevar cosas o gente. El trayecto hasta Koh Mak fue tranquilo, el mar no esta agitado y en apenas una hora llegábamos a la isla. Allí nos estaban esperando para llevarnos al hotel.
Una vez instalados, nuestro bungalow ya estaba listo, cogimos las motos para dar una vuelta. Lo primero que hicimos fue ir a tomar algo al punto más alto de la isla, que tampoco es muy alto, ya que en general la isla es bastante llana y tras refrescarnos un poco estuvimos en un muelle que tenía un bar y desde el que se veía un pequeño arrecife, tenía pinta de ser un sitio la mar de interesante para hacer snorkel. Ya era hora de comer, así que cruzamos la isla para ir a un restaurante donde ponían pescado principalmente.
Después del rato de descanso salimos a la piscina, en donde seguían los daneses, pasamos un rato y nos dimos un paseo por la playa para ir al resort de al lado, al que Amaia y Patxo llamaban el de los hippies, porque era bastante hippie, en donde nos tomamos uns granizados bastante ricos. Por la playa aprovechamos para hacer algunas fotos del ocaso y para ver algunos cangrejos ermitaños que había. Cuando llegamos al hotel ya apenas había luz y nos preparamos para salir a tomar algo y cenar.
El día que llegamos a Koh Mak se celebraba en Tailandia el Loi Krathong, que coincide con la luna llena de Noviembre y en donde los tailandeses sueltan en el agua los Loi Krathong que son una especie de barquitos hechos con plantas, hojas y flores a los que se les ponen velas y se sueltan en el agua para que se lleven las cosas malas y traigan las buenas. Así que aunque en el bar de los hippies iban a soltarlos cogimos las motos y fuimos al muelle principal en donde tenían puestos de comida a lo largo del mismo y al final había un escenario en donde estaban dando unos premios, o eso entendíamos y por detrás la gente se dedicaba a soltar los loi Krathong en el agua.
Había un montón de gente, la verdad, entre turistas y locales la mayoría de la isla debía estar por allí. No probamos nada en ninguno de los puestos y nos fuimos a buscar algún sitio en donde cenar.
martes, 18 de diciembre de 2018
Día 3 - Koh Kood
El segundo día en Koh Kood lo dedicamos a explorar la isla, ya que teníamos el alquiler de la moto aún, fueron 24h, la mañana la aprovechamos con ella. No me hacía mucha gracia aún, además durante el desayuno comenté que iba un poco tenso y se me habían cargado los brazos, así que decidimos no ir muy lejos y a mi ritmo, más o menos paso tortuga, por lo cual descartamos ir a otras cascadas y acercarnos al muelle de Nam Leuk. En un cruce que había un stop y algo de arena se me fue un poco la moto y nos dimos un susto, pero bueno, no pasó nada y terminamos llegando al muelle.
El muelle no parecía estar en uso, más bien todo lo contrario, se encuentra entre dos playas y junto a una de ellas estaban montando una especie de mercadillo. Estuvimos un rato por allí haciendo algunas fotos pero tampoco daba para mucho, así que decidimos probar el ir a las cascadas de Khlong Yai Ki, total, habíamos tardado menos de lo pensado y nos quedaba un buen rato de moto y yendo despacio yo no iba mal. El no haber ido directamente es que además de estar un poco lejos la vez anterior que habían estado Patxo y Amaia había un camino nada más y bastante roto, con lo cual a mi ritmo podíamos tardar un poco, o ni llegar, porque no me iba a meter por un sitio donde se me complicaran demasiados las cosas. Así que en menos de lo que habíamos pensado llegamos a la cascada, desde la última vez que habían estado habían preparado el camino y ahora era una pista de cemento, como todas las carreteras de la isla, con lo cual el acceso no suponía mayor problema.
Esta vez si que me había llevado la cámara, pero no el trípode, así que estuvimos haciendo alguna foto apoyando la cámara, pero como tampoco me había llevado el intervalomentro no pude hacer las fotos con el efecto que me hubiera gustado. El caso es que tampoco había mucho que ver y decidimos seguir haciendo turismo, pero más por la zona del hotel, pero como a la salida del desvío a la cascada nos fuimos por otro camino terminamos en el muelle en donde habíamos llegado desde Trat. El sitio tiene su encanto, es un pueblecito de pescadores y al lado hay un templo con un buda enorme, aunque el templo en si está manga por hombro. Estuvimos un ratito viéndolo y después, cuando empezaron a llegar las pick ups con los turistas que se iban en el siguiente barco nos fuimos a tomar algo a un bar a pocos metros del pueblo.
Ya era hora de volver al resort, así que salimos de allí y esta vez no nos despistamos y llegamos justo poco antes de las 24h al resort para devolver las motos, aunque antes paramos en el sitio que habíamos estado la noche anterior a tomar algo. Como era la hora de comer nos acercamos al resort de al lado, pero no tenían la cocina abierta así que nos volvimos al nuestro para comer. Después la tarde la pasamos entre la playa y la piscina, haciendo lo que se hace cuando estás de vacaciones. Por la noche volvimos al resort de al lado, que esta vez si tenía la cocina abierta. Además nos atendió una chica de Alicante que estaba recorriendo un poco la zona de turismo, pero a la vez en donde se queda trabaja unos días para poder ir financiando el resto del viaje. Pedí un curry Masamann, el primer curry que comía en Tailandia en este viaje, nos resultó raro que en vez de ponerme unos trozos de pollo me pusieran una tajada, no había problema tampoco, la cena estuvo bien y nos volvimos al resort a preparar las cosas que al día siguiente, temprano, teníamos que trasladarnos a Koh Mak, la segunda isla de nuestro viaje. Probamos a ver un poco Netflix, pero como las dos noches anteriores el sueño pudo más y a los cinco minutos cortamos y a dormir.
lunes, 17 de diciembre de 2018
Día 2 - Koh Kood
La primera noche dormí bastante, lo cual estuvo
bastante bien para ir adaptando el cuerpo al horario local. El resort tenía
desayuno incluido, consitente en un buffet con diferentes cosas, la verdad es
que estaba bastante bien, además había un chico donde te preparaba huevos
fritos en una plancha y bacon. Al terminar de desayunar nos fuimos a la playa a
pasar la mañana, era el plan de la mañana. Como cuando llegamos ya no había
ninguna hamaca libre, así que cogimos las del bungalow y pasamos la mañana
entre baños y tumbados en las hamacas... vacaciones...
Para la tarde cogimos unas motos. Esto era lo que
menos gracia me hacia del viaje. No he cogido muchas veces una moto y no estaba
muy seguro de como me iba a ir con ella, y menos teniendo que llevar paquete,
aunque la verdad es que no me he enterado que llevaba a Lorena detrás, no se
movió nada, con lo cual me facilitó las cosas bastante. No fui muy suelto,
cuando había algún coche detrás me sentía un poco incomodo, pero también es
cierto que, a pesar de lo que pensaba en un principio fueron bastante pacientes
para adelantar y no me molestarion en ningún momento. La ventaja de las motos
es que nos permitieron movernos por la isla y lo primero que hicimos es ir a
comer al lado de un embarcadero para ir luego a las catáratas de Klong Chao.
Me arrepentí bastante de no
haber llevado la cámara, porque el sitio estaba muy bien y hubiera podido hacer
alguna foto chula de catárata. Estuvimos un ratito por allí y luego fuimos a
tomar algo a un bar, Sunset Bar, se llamaba, que me recordó un poco al café del
mar de Ibiza. Cuando terminamos, volvimos al resort a ducharnos y embadurnarnos
de anti mosquitos.
Si coger la moto por la tarde no me ilusionaba mucho, por la noche, menos
todavía, pero bueno, al final tengo que reconocer que al no haber demasiado
tráfico no fui muy mal del todo. Nos paramos a tomar algo en un sitio con una
vista de la isla, pero como era de noche, no es que vieramos mucho, pero a
cambio el granizado de piña estuvo de muerte. Ya iba siendo hora de cenar, así
que estuvimos buscando un sitio y terminamos en un cutre sitio junto a un
cruce, encima de una charca... cinco mesas, todas ocupadas y un cartel que
rezaba "Paciencia sólo un chef", eso nos debía haber dado una idea de
lo que íbamos a tardar, pero hasta que nos sirvió el primer plato que habíamos
pedido, unas alitas de pollo, plato con un misterio de elaboración importante,
tardó la friolera de una hora y cuarto, a partir de ahí, a pesar de haber dos
platos iguales nos fueron llevando los platos de uno en uno. Esa había sido una
de las coñas que habíamos tenido para la lentitud del servicio, pero al final
se convirtió en realidad, iban haciendo un plato de cada vez, al terminar creo
que debimos llegar a las dos horas desde que nos sentamos, ¿por qué no nos
fuimos viendo el percal? pues porque era tarde y ya no íbamos a encontrar nada
abierto, pero la verdad es que el servicio fue bastante nefasto y la comida
nada del otro mundo, aunque comestible, menos mal, a su favor, que fue barato.
Después de eso, vuelta al resort y a dormir, aunque hicimos un amago de ver
algo en Netflix.
martes, 11 de diciembre de 2018
Día 1 - Viaje a Tailandia (Koh Kood)
La primera etapa del viaje consistió en llegar a
Koh Kood, la primera de las tres islas que íbamos a visitar, estar, en este
viaje. El viaje comenzaba pronto, muy pronto, a las 6:20h de la mañana debíamos
estar en Barajas para facturar, ya se sabe, dos horas antes de la salida del
vuelo, al final es un tiempo aproximado, pero en mi caso siempre prefiero estar
antes de tiempo, que nunca se sabe.
Después de una noche sin dormir Miguelito hacía el
favor de llevarme al aeropuerto en donde ya me estaban esperando Amaia y
Lorena. Una vez juntos nos fuimos a entregar las maletas, ya habíamos hecho el
auto check-in anteriormente, pero aún así nos imprimieron las tarjetas de
embarque y dejamos las maletas que tendríamos que recoger en Bangkok, destino
final, aunque antes, al volar con Qatar, teníamos escala en Doha.

El vuelo a Doha son unas seis horas, no se hicieron
demasiado largas, por que entre los dos servicios de comida y el rato que
estuve durmiendo se me pasó enseguida, eso si, detrás de nosotros tuvimos a un
grupito de plastas que estuvieron rascando todo el vuelo, pero cuando digo
todo, es todo, unos plastas de mucho cuidado, porque además ¿para qué van a
bajar la voz si se puede conversar como el que está en el bar tomando unas
cañas con los amigos? Lo peor de todo es que iban a coger también el avión a
Bangkok y nos podía tocar de nuevo su
"grata" compañía.
El nuevo aeropuerto de Doha no tiene nada que ver
con el antiguo y es bastante chulo y amplio, sigue la tendencia de ser casi más
un centro comercial que un aeropuerto, en este caso además había tiendas
propias de marcas, casi todas ellas bastante caras. Como teníamos un buen rato,
más de dos horas, estuvimos paseando un poco y haciendo tiempo. La cobertura
wifi para el móvil no era muy allá y se me estuvo desconectando continuamente,
aunque aproveché un poco para pokemonear algo, aunque poco, la verdad.
El vuelo a Bangkok también empezó con algo de
retraso, en este caso nos tocaba volar en un B773 y la verdad es que estaba muy
nuevo por dentro, tenía la nueva cabina de Qatar y me gustó bastante, a pesar
de la odiosa configuración 3-4-3, que en nuestro caso fue en las últimas filas
3-3-3 y en los tres centrales, que eran los únicos sitios que cuando hice el
check-in nos permitían estar a los tres juntos. Esta vez el vuelo fue nocturno y nada más terminar el servicio de
cena me dormí y me desperté para el desayuno, así que muy bien. Esta vez
nuestros "amigos" los brasas no estaban cerca y no hubo ningún
sustituto, así que fue un vuelo de lo más comodo.
El recuerdo que tenía de la anterior vez que estuve
en Tailandia es que el aeropuerto de Suvarnabhumi tenía una inmigración lenta,
pero esta vez tardamos bastante poco en pasar el trámite y cuando llegamos a la
cinta ya estaban nuestras maletas, así que en muy poco tiempo estábamos fuera
esperando a Patxo. Como habíamos quedado con él frente a las tiendas de
tarjetas telefónicas aproveché para comprar una de datos para pokemonear un
poco.
Tras esperar un poco a que llegar empezaba la parte
más pesada del viaje, el ir al sur, al muelle de Laem Sok para coger el barco a
Koh Kood. Patxo y Amaia habían reservado un shuttle desde el aeropuerto, así
que cuando estuvimos los cuatro nos montamos en la furgoneta y a pasar otras
cuatro horas de viaje hasta el muelle. La idea que teníamos era el no dormir, así
que el viaje lo pasé viendo dos capítulos de Daredevil, viendo el paisaje y
como conduce la gente por estos lares. Antes de llegar paramos en una
gasolinera y pudimos estirar un poco las piernas, además de comprar alguna cosa
para comer algo y matar el hambre. Al final llegamos con tiempo al muelle en
donde teníamos que coger el ferry hasta la isla, otra hora y pico, que
aproveché para adelantar esto.
Una vez que hemos llegado a Koh Kood al muelle de
Ao Salad nos han montado en una de las pick up que estaban esperando.
Distribuyen a la gente que viene en el ferry y la llevan a donde sea. No se
cuantas habría pero una docena o así seguro, en la nuestra íbamos nosotros
cuatro y otros cinco o seis más, asi que íbamos algo apretados. El viaje hasta
el resort no fue muy largo, la isla es relativamente pequeña, pero un tanto
incomodo, ya que íbamos apretados, las cuestas y estar pendiente de que no se
fueran las maletas volando en algún momento. El tiempo se había ido cubriendo
un poco y estaba amenzando tormenta.
Una vez
en el resort nos asignaron las cabañas y una vez instalados empezó a caer una
buena tromba de agua, así que esperamos a que escampara un poco mientras nos
instalábamos y una vez paró volvimos a la recepción, que es donde estaba el
restaurante y comimos algo para matar un poco el hambre, ya que no era la hora
de la comida, pero tampoco la cena, así que decidimos comer algo ligero y cenar
más tarde en condiciones. Al terminar de comer el cielo no se había abierto,
pero había parado de llover y nos fuímos a la playa. La playa estaba bastante
bien, la verdad, con sus típicas palmeras, un columpio y en el extremo
contrario un bar playero donde alquilaban kayaks, gafas de buceo... Al final
pasamos la tarde entre la playa y la piscina, en donde el agua estaba más a una
temperatura de mi gusto, algo más fresca, porque la de la playa, aunque no
llegaba a ser el caldo del Mediterráneo, estaba bastante caliente, así que me
dedicaba a buscar corrientes frías. Aprovechamos también, ya que había tormeta
a lo lejos, para hacer algunas fotos.
Al ser el primer día también cenamos en el resort y una vez terminamos nos
fuimos a las casitas a descansar. Empezamos a ver una serie en Netflix, pero
nos estábamos quedando dormidos, así que decidimos dejarlo para otro día
después de cinco minutos.
viernes, 28 de septiembre de 2018
Día 8 - New York (2011)
El último día en New York amaneció como casi todos los anteriores,
cubierto...
El hotel lo teníamos que dejar a las 11:00 pero el vuelo no lo teníamos hasta las 17:50, de todos modos, haciendo calculos pensamos que deberíamos estar de camino al aeropuerto sobre las 14:30h 15:00h con lo cual, viendo los horarios de los autobuses al aeropuerto tenía que ser el de las 14:45h o, como mal menor, el siguiente a las 15:15h, una de las cosas de New York es que el tráfico es un poco caótico, sobre todo saliendo y entrando de Manhattan, así que mejor ser previsores.
Las maletas las dejamos en el hotel y nos fuímos a Harlem a ver el Apollo y la 125st. Aunque no me sentí inseguro en ningún momento por la 125st, tampoco era cosa de tentar a la suerte, así que no saqué la cámara y menos cuando llevaba la mochila con todo el equipo, porque la mochila de la cámara no la dejo por ahí. Así las fotos que hicimos sólo fueron con la cámara de mi prima.
Entramos en un sitio a tomar un smoothie, un batido de frutas natural, que estaba riquísimo y con el batido en mano paseamos por la calle, viendo la gente y la calle. Nos cruzamos con alguno con pinta de malote, a lo mejor real, a lo mejor fachada, con alguno contándose la vida a sí mismo (es bastante habitual), otro enfado con el mundo y el que estaba en la acera de enfrente, todo de lo más varipinto y gente con la que te cruzarías en cualquier parte, lo normal, vamos, eso sí, mientras que en el mismo recorrido hecho en la parte sur nos habríamos cruzado con 15 policías en Harlem sólo vimos un coche y sin ninguno dentro... La 125st tiene nombre, Martin Luther King Jr. y bajamos por Malcolm X Blvd. hasta el norte de central park. Curioso.
Bajamos un poquito por Central Park, bueno más bien por el lateral hasta que nos cansamos y cogimos un autobús hasta la 42st. que nos dejó en la puerta de la biblioteca pública.
Como la anterior vez intentamos entrar no pudimos esta vez, aunque ya casi se nos hacia tarde entramos, al menos hicimos acto de presencia en su interior, de aquí vuelta al hotel a coger la maleta.
Tuvimos suerte y llegamos a la estación para coger el autobús de las 14:45h. Como habíamos previsto el tráfico era un caos y de los 45 minutos que nos dijeron que tardaban pasamos a la hora y algo, si además sumamos un despiste de un pasajero y que hasta que llegó a dejarnos en la terminal 4 paró en tres anteriores, nos da que llegamos al mostrador de facturación a las 16:30h más o menos.
Una vez facturado el equipaje hay que llevarlo al scáner. A diferencia de Barajas, por ejemplo, que el pasajero no sabe que su equipaje pasa por uno de ellos, aquí tienes la seguridad total que va a pasar, porque lo tienes que llevar hasta la misma entrada de él.
El hotel lo teníamos que dejar a las 11:00 pero el vuelo no lo teníamos hasta las 17:50, de todos modos, haciendo calculos pensamos que deberíamos estar de camino al aeropuerto sobre las 14:30h 15:00h con lo cual, viendo los horarios de los autobuses al aeropuerto tenía que ser el de las 14:45h o, como mal menor, el siguiente a las 15:15h, una de las cosas de New York es que el tráfico es un poco caótico, sobre todo saliendo y entrando de Manhattan, así que mejor ser previsores.
Las maletas las dejamos en el hotel y nos fuímos a Harlem a ver el Apollo y la 125st. Aunque no me sentí inseguro en ningún momento por la 125st, tampoco era cosa de tentar a la suerte, así que no saqué la cámara y menos cuando llevaba la mochila con todo el equipo, porque la mochila de la cámara no la dejo por ahí. Así las fotos que hicimos sólo fueron con la cámara de mi prima.
Entramos en un sitio a tomar un smoothie, un batido de frutas natural, que estaba riquísimo y con el batido en mano paseamos por la calle, viendo la gente y la calle. Nos cruzamos con alguno con pinta de malote, a lo mejor real, a lo mejor fachada, con alguno contándose la vida a sí mismo (es bastante habitual), otro enfado con el mundo y el que estaba en la acera de enfrente, todo de lo más varipinto y gente con la que te cruzarías en cualquier parte, lo normal, vamos, eso sí, mientras que en el mismo recorrido hecho en la parte sur nos habríamos cruzado con 15 policías en Harlem sólo vimos un coche y sin ninguno dentro... La 125st tiene nombre, Martin Luther King Jr. y bajamos por Malcolm X Blvd. hasta el norte de central park. Curioso.
Bajamos un poquito por Central Park, bueno más bien por el lateral hasta que nos cansamos y cogimos un autobús hasta la 42st. que nos dejó en la puerta de la biblioteca pública.
Como la anterior vez intentamos entrar no pudimos esta vez, aunque ya casi se nos hacia tarde entramos, al menos hicimos acto de presencia en su interior, de aquí vuelta al hotel a coger la maleta.
Tuvimos suerte y llegamos a la estación para coger el autobús de las 14:45h. Como habíamos previsto el tráfico era un caos y de los 45 minutos que nos dijeron que tardaban pasamos a la hora y algo, si además sumamos un despiste de un pasajero y que hasta que llegó a dejarnos en la terminal 4 paró en tres anteriores, nos da que llegamos al mostrador de facturación a las 16:30h más o menos.
Una vez facturado el equipaje hay que llevarlo al scáner. A diferencia de Barajas, por ejemplo, que el pasajero no sabe que su equipaje pasa por uno de ellos, aquí tienes la seguridad total que va a pasar, porque lo tienes que llevar hasta la misma entrada de él.
Ya sin maletas nos vamos hacia las puertas de embarque, pero antes hay que pasar el control de seguridad, primero entregas tu pasaporte y tarjeta de embarque a un operario que te pregunta como te apellidas, nombre y destino, si lo que dices se corresponde con el pasaporte y la tarjeta de embarque te lo marca y pasas al arco. En el arco me mosquee un poco, primero porque lleves zapatillas o no, a todo el mundo le hacen descalzarse, supongo que hasta llevando chanclas... pero lo peor es que el que tenía delante de mi en la fila para poner las cosas en bandejas usó 6 por lo menos, la operaria que estaba allí para controlar, estaba a sus tonterias, así que tuve que empujar todas las bandejas para que pasasen por el escáner, porque el memo de delante se fue al arco, que sí, que podía haber cogido y puesto mis cosas delante, pero uno es así de gilipollas, porque claro, una vez pasado el arco, ¿para qué va a recoger sus seis bandejas y vestirse en una mesa 5m metros más allá cuando lo podemos hacer junto al escáner? pues nada, hasta que el marqués se vistió y recogió sus cosas, estuve esperando, que no tenia prisa tampoco, pero esas cosas me dan bastante por saco. Cogí mi mochila y mis bandejas y me las llevé al banco a calzarme y olvidarme de todo.
Antes de embarcar nos comimos una pizza, porque no habíamos comido
nada en todo el día, al final ni perrito caliente en la calle como habíamos
pensado y, lo más curioso, es que no hemos comido ni una hamburguesa en NYC.
En Zürich estuvimos cuatro horas de escala, mucho tiempo, pero era el viaje de vuelta que más se adaptaba al presupuesto... a eso de las 15:00h aterrizábamos en Madrid-Barajas y ahí, sí, se terminaba nuestro viaje, al menos para mi, porque mi prima se iba esa misma tarde para Cáceres. Una campeona :)
Me ha gustado la experiencia.
Día 7 - New York (2011)
Por un
día las previsiones se equivocaron y el día amaneció, como el anterior con sol.
El plan del día era acercarse al Ticks de Times Sq. y ver si podíamos pillar
alguna entrada para algún musical de Broadway con descuento.
Resulta que los lunes no hay demasiados
musicales, así que las entradas en vez de ponerse a la venta a primera hora, se
ponen a partir de las 3 de la tarde, así que el paseo fue un poco a lo tonto y
casi volvimos por donde habíamos ido para bajar a los muelles para entrar en el
Intrepid.
El
Intrepid es un antiguo portaviones que dio servicio durante la segunda guerra
mundial en Japón y luego estuvo en diversas misiones hasta su retirada en 1974,
ahora es un museo donde, además del navío se exponen diversos aviones, entre
ellos un Concorde y un SR-71 Blackbird y también se puede visitar el USS
Growler, uno de los primeros submarinos lanzamisiles.
El
museo está bien, pero muy lejos de la colección de aviones que había en
Washington, además, el SR-71 me pareció de maqueta, no se, no lo vi igual que
el del año pasado, supongo que serán cosas mias. La mayoría de los aviones
expuestos eran de los que se operan desde un portaaviones.
Parte del navío ha sido restaurado para que la
gente se haga una idea de como era la vida a bordo, lo más curioso era la sala
donde almorzaban, estando entre 8 y 10 meses de servicio, se cansaban de ver
continuamente el mismo metal por todas partes, así que la sala era variada de
decoración de vez en cuando y la había puesto como si fuese el típico bar
américano de hamburguesas con temas de vaqueros. El puente de mando, la sala de
radio y todos los sistemas de navegación son los de la época, así que poco o
nada que ver con los actuales.
El USS
Growler se ver rápido, lo más curioso es que era pilotado por tres personas,
una para girar hacia babor o estribor, otro para la parte delantera y otro para
la trasera, para compensar, en la sala de motores se recibian las ordenes de la
sala de mando para darle más o menos potencia al submarino.
Cuando terminamos era practicamente la hora de
comer, y tras hacer otra parada técnica para compras, nos fuímos al hotel y, de
paso, comimos en el restaurante.
El hotel está muy bien, es de estilo moderno y a
todas horas parece que estés en una sala de fiesta en vez de en un hotel.
Por la tarde nos acercamos de nuevo al Tickts,
pero de camino entramos en el museo de cera. Primer museo de este tipo que
visito y bueno, no está mal, pero mientras que algunos personajes si que está
conseguidos otros no lo están tanto. Finalmente llegamos al Tickts y la verdad
es que yo no estaba muy por la labor de ver musical y a Noe le daba igual, así
que, nada, nos fuímos a la Biblioteca Pública, pero cuando llegamos acababan de
cerrar.
El tiempo, como el día anterior había cambiado y
estaba cubierto y, de vez en cuando, lloviendo, así que era un poco molesto el
pasear, que es el único plan que nos quedaba, estuvimos entre la cuarta y la
quinta viendo cosas y nos acercamos a Pennsilvania Station, otro de esos lugares
que uno está cansado de ver en película, sobre todo el vestíbulo principal. De
un lado a otro terminamos llegando a la tienda Sony, para que nos dijese el de
la puerta que estaba cerrado...
jueves, 27 de septiembre de 2018
Día 6 - New York (2011)
Esta mañana ha amanecido casi despejado, ¡por fin!, además era lo que necesitábamos para el plan de hoy, pero como todo no puede ser perfecto me ha dado por mirar a primera hora los horarios de entrada al único museo que realmente me apetece ver de NYC, el intrepid, y resulta que iba a estar cerrado... con lo cual los quince minutos de paseo desde el hotel, nos los ahorrabamos y la visita la tenemos que dejar para mañana, pero mañana la previsión metereológica no es que sea demasiado buena, veremos lo que sale.
Ya me había avisado Mario que impresiona la tienda, lo que no contaba es que iba a estar petada, supongo que los tres días que ha estado cerrada tenían algo que ver en la cantidad de gente que había. La tienda es el paraíso para cualquier fotográfo, hay de todo, por haber hasta un policia por planta, no seguridad privada, no, policia de los del NYPD, flipante. La tienda tiene un sistema automatizado de rodillos que al hacer el pedido lo ponen en una caja y lo llevan al mostrador donde estás siendo atendido, lo revisas y lo mandan a las cajas, pagas, lo recoges y te largas. Como tenía claro lo que quería me han puesto en una fila con menos gente y hemos esperado a que nos atendiesen. He pedido el objetivo como 12-24, cuando en realidad es 14-24, total que ha llegado la caja con el pedido y al verlo me he dado cuenta del error y hemos tardado un poco en dar con el bueno, me he liado un poco, la verdad, una vez solucionado el problema hemos bajado a pagar y después a recoger un pedido de Miguelito y lo que he comprado, que ha sido el Nikkor 14-24mm 2.8 y una unidad GPS para la cámara, que es un capricho más que otra cosa, porque no sirve nada más que para incrustar en los datos de la foto la ubicación donde fue tomada.
Con las compras del día hechas la idea era ir al Empire State, pero antes íbamos a pasar de nuevo por la tienda de la HBO. La verdad es que ha sido una decepción la tienda porque no tienen casi nada y he salido como he entrado, esto es, con las manos vacias.
Como
íbamos un poco cargados con las cosas, hemos pensado que ya que estábamos
relativamente cerca del hotel el dejar las cosas y así, de paso, montaba el
objetivo en la cámara y lo estrenaba, además de la unidad GPS, pero antes de
volver, hemos pasado por Times Sq. para hacer alguna foto a la luz del día y
con sol.
Al salir del hotel hemos pensado que iba siendo
hora de comer, en realidad se nos ha pasado la mañana en nada y hemos terminado
en el famoso Bubba Gump, cuya especialidad son las gambas. Hemos comido muy
bien, la verdad y el sitio es bastante curioso, logicamente todo gira en torno
a Forrest Gump y, por ejemplo, para que te atienda el camarero si no está cerca
puedes poner una placa de matrícula que pone "Stop Forrest Stop", que
es la misma señal que hay en el primer sitio antes de que te ubiquen en la mesa
y luego está el de "Run Forrest Run". Para hacernos más amena la
espera de los platos la camarera que andaba aburrida nos ha hecho un trivial de
Forrest, menos mal que mi prima la ha visto unas pocas veces, aunque yo he
acertado un par de ellas y nos hemos ganado un vaso de agua gratis, jajaja
Ahora sí, llegaba el momento de ir al Empire,
pero claro, antes hemos parado por algunas tiendas y había otra Levi's Store y
hemos entrado y he visto la camisa que ayer no pude comprar en Tims Sq. porque
no había mi talla y la he comprado. Creo que ha habido pocos metros desde que
llevamos aquí que hemos recorrido sin una bolsa de algún sitio donde hayamos
comprado algo...
El Empire State está bien, la entrada mola un montón y luego hemos
entrado en una atracción que hay y entraba con el NY Pass. A mi no me ha molado
mucho, me ha parecido tosca. La historia es que te sientan en unos asientos que
se mueven según la imagen y bueno, para mi gusto los movimientos eran demasiado
bruscos y no me ha gustado. Después de esto hemos subido al piso 86, aunque
antes hemos tenido que pararnos a hacernos la típica foto que luego, si te
apetece, compras, el caso es que el que estaba antes del cámara nos ha
preguntado que donde eramos, le hemos dicho que de España y nos ha soltado que
"fútbol, liga de campeones" y claro, le he dicho que "real
madrid" y ha soltado "sí, galacticos, Iker Casillas, Ronaldo..."
y ya nos habíamos hecho la foto y nos hemos ido riendo para los acensores.
La
vista desde el Empire impresiona, hemos estado un buen ratito arriba, aunque la
terraza no es demasiado espaciosa, en realidad es como un balcón alrededor del
edificio, tampoco había demasiada gente y hemos podido hacer algunas fotos.
Cuando nos hemos cansado hemos bajado y nos hemos tomado un refresco en una bar
en el mismo edificio. Hoy el día iba de alturas, así que nos hemos ido al Top
of the Rock a hacer fotos de noche. Me ha gustado más que el Empire, ya me lo
había dicho Mario, la foto es de allí. Y con esto se ha terminado el día por
hoy. De camino a casa hemos parado en un restaurante un poquito más
"chulo" porque la ocasión lo merecia y después al hotel que mañana
será otro día y a ver si el tiempo acompaña como hoy.
Entrada originalmente publicada en Fotolog el 2 de Octubre de 2011.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Día 5 - New York (2011)
Otro día más en la gran manzana, aunque tampoco entiendo muy bien el porqué del nombre, pero lo que si es cierto es que perderse en Manhattan es muy complicado, aunque parezca inmenso y pueda asustar, la organización y distribución de las calles está hecha para tontos. Las avenidas cruzan la ciudad de norte a sur y están numeradas de este a oeste, fácil, ¿verdad?
sólo hay una excepción, Broadway, que cruza de sureste a noroeste. Las calles, por el contrario,
recorren la ciudad de este a oeste o viceversa y están numeradas de sur a norte, con lo cual si uno se pierde con ver el número de calle o avenida donde está ya sabe si tiene que ir en una dirección o en otra.
Un día
más nos hemos levantado temprano y, para no cambiar la tónica de estos días ha
amanecido cubierto y con pinta de llover en cualquier momento. El día 28 y 29
algunas tiendas han estado cerradas, porque era una fiesta de los judios, ya se
sabe que en esta ciudad hay unos pocos, así que hoy era el día en que abrían
esas tiendas, mi prima quería ir a unos grandes almacenes llamados 21 Century
así que, con el tiempo estando como estaba, tampoco era una mala opción, así
que hemos cogido el metro y hasta allí hemos ido.
Se notaba que habían tenido dos días cerrado,
porque estaba a reventar. Mi prima ha comprado unas cuantas cosas y cuando
hemos terminado era la hora de comer, aunque antes ya había dejado a mi prima
un rato sola mientras yo esperaba fuera leyendo un poco a los pies de lo que
era el WTC.
Nada
más entrar a comer en un deli, de estos que tienen de todo tipo de comida para
comprar a peso, pizzas, makis o sandwiches para llevar o consumir en el local
ha caído una buena tromba de agua, por suerte estábamos a cubierto porque se me
ha pasado coger el chubasquero y eso que tenía pinta de caer en algún momento.
Cuando hemos terminado había escampado y como
estábamos en la parte baja de la ciudad nos hemos acercado a uno de los sitios
que me apetecia fotografiar, el puente de Brooklyn.
No es la primera vez, ni creo que sea la última
que llego a un sitio y uno de los íconos o lugares de mayor interés se
encuentra en obras o reparaciones... con lo cual, en el caso que nos ocupa,
tenemos casi la mitad del puente cubierto con unas lonas... aún así es muy
fotogenico, aunque el día tampoco acompañase demasiado. La estructura del
puente son como dos ues unidas por una pasarela que es por donde van los
peatones, por el centro y a ambos lados van los coches, me ha sorprendido,
porque pensaba que debajo de la pasarela de los peatones, habría algo, pero en
realidad debajo de los travesaños sólo está el vacio hasta el río. Los tirantes
son de hierro trenzado, cosa que no sabía y que también me ha llamado la
atención, la verdad es que es un puente muy chulo, que además, una vez
restaurado estará muy bien, ahora es un quiero y no puedo.
En
paralelo a este, un pelín más al norte, se encuentra el puente de Manhattan,
que es del estilo del de San Francisco, y por arriba circulan los coches y por
debajo el metro.
Una vez
cruzado el puente de Brooklyn, llegas al barrio que da nombre al puente, no
hemos paseado apenas por él, de hecho, sólo hemos bajado a los pies de ambos
puentes para hacer algunas fotos de Manhattan desde ese lado, como unos cuantas
parejas de novios, parece que es un lugar típico para hacer el book de la boda.
A los mismos pies del puente de Brooklyn hay un carrusel, como el de San
Sebastían, pero a cubierto y hemos montado para hacernos unas fotos haciendo el
tonto, ha sido divertido, la verdad.
Iba siendo la hora de volver, así que nos
apetecia coger alguno de las líneas de metro que van por la parte inferior del
puente de Manhattan para volver a Times Sq. cuando hemos llegado a la boca de
metro hemos visto al lado un mercadillo en contenedores y hemos aprovechado
para tomarnos un té helado con unas galletas, mientras caía la del pulpo.
De vuelta a Manhattan, hemos ido a la tienda de
la HBO para terminar de hacer algunas compras, pero hemos llegado justo cuando
cerraban, así que lo dejamos para mañana. En Times Sq. hay una levi's store y
mi prima ha desgastado un poco más la tarjeta, yo había visto una camisa que me
gustaba, pero no había mi talla, así que he salido, como he entrado.
De
vuelta al hotel hemos pasado por una tienda que mi prima tenía fichada de las
dos noches anteriores, pero habían cambiado el escaparate y parecía otra, pero
hemos entrado y ha comprado uno de los vestidos que había visto y con todo
esto, al hotel, para descansar un poco y salir a cenar.
Hoy
hemos cenado en un tailandés de la 9th. ave, la 9th ave. al menos a la altura
de la 42 st. con la 45 st. está petada de restarurantes, lo mismo que la 45 st.
o 46 st., así que tenemos para elegir todos los días.
Entrada originalmente publicada en Fotolog el 1 de Octubre de 2011.
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