viernes, 28 de septiembre de 2018

Día 7 - New York (2011)


Por un día las previsiones se equivocaron y el día amaneció, como el anterior con sol. El plan del día era acercarse al Ticks de Times Sq. y ver si podíamos pillar alguna entrada para algún musical de Broadway con descuento.

Resulta que los lunes no hay demasiados musicales, así que las entradas en vez de ponerse a la venta a primera hora, se ponen a partir de las 3 de la tarde, así que el paseo fue un poco a lo tonto y casi volvimos por donde habíamos ido para bajar a los muelles para entrar en el Intrepid.


El Intrepid es un antiguo portaviones que dio servicio durante la segunda guerra mundial en Japón y luego estuvo en diversas misiones hasta su retirada en 1974, ahora es un museo donde, además del navío se exponen diversos aviones, entre ellos un Concorde y un SR-71 Blackbird y también se puede visitar el USS Growler, uno de los primeros submarinos lanzamisiles.

El museo está bien, pero muy lejos de la colección de aviones que había en Washington, además, el SR-71 me pareció de maqueta, no se, no lo vi igual que el del año pasado, supongo que serán cosas mias. La mayoría de los aviones expuestos eran de los que se operan desde un portaaviones.

Parte del navío ha sido restaurado para que la gente se haga una idea de como era la vida a bordo, lo más curioso era la sala donde almorzaban, estando entre 8 y 10 meses de servicio, se cansaban de ver continuamente el mismo metal por todas partes, así que la sala era variada de decoración de vez en cuando y la había puesto como si fuese el típico bar américano de hamburguesas con temas de vaqueros. El puente de mando, la sala de radio y todos los sistemas de navegación son los de la época, así que poco o nada que ver con los actuales.

El USS Growler se ver rápido, lo más curioso es que era pilotado por tres personas, una para girar hacia babor o estribor, otro para la parte delantera y otro para la trasera, para compensar, en la sala de motores se recibian las ordenes de la sala de mando para darle más o menos potencia al submarino.

Cuando terminamos era practicamente la hora de comer, y tras hacer otra parada técnica para compras, nos fuímos al hotel y, de paso, comimos en el restaurante. 

El hotel está muy bien, es de estilo moderno y a todas horas parece que estés en una sala de fiesta en vez de en un hotel. 

Por la tarde nos acercamos de nuevo al Tickts, pero de camino entramos en el museo de cera. Primer museo de este tipo que visito y bueno, no está mal, pero mientras que algunos personajes si que está conseguidos otros no lo están tanto. Finalmente llegamos al Tickts y la verdad es que yo no estaba muy por la labor de ver musical y a Noe le daba igual, así que, nada, nos fuímos a la Biblioteca Pública, pero cuando llegamos acababan de cerrar. 

El tiempo, como el día anterior había cambiado y estaba cubierto y, de vez en cuando, lloviendo, así que era un poco molesto el pasear, que es el único plan que nos quedaba, estuvimos entre la cuarta y la quinta viendo cosas y nos acercamos a Pennsilvania Station, otro de esos lugares que uno está cansado de ver en película, sobre todo el vestíbulo principal. De un lado a otro terminamos llegando a la tienda Sony, para que nos dijese el de la puerta que estaba cerrado...


Paseo de vuelta hasta Times Sq. para buscar un sitio para cenar y vuelta la hotel de nuestro último día completo en New York.

Entrada originalmente publicada en Fotolog el 4 de Octubre de 2011.

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