Para el segundo día de viaje, primero completo en Kyoto había preparado una ruta por tres zonas con muchas cosas que ver como son Higashiya, Okazaki y Ginkakuji, que ocupan la parte Oeste de Kyoto y que están en la ladera de las montañas de ese lado. La parte buena es que en Higashiya ya había estado el viaje anterior, pero he querido volver porque la otra vez hasta el viaje a Nara no compré el Shuincho, que es un libro donde te ponen un sello e inscripciones de los templos que visitas y los de Kyoto, o no los tengo, o los tengo de forma muy cutre. El caso es que la zona a cubrir era bastante amplia y además con previsión de lluvia ligera a partir de las doce el medio día. Así que lo mejor era, ya que estaba despierto, salir cuanto antes y aprovechar lo más posible el día.
Lo primero ha sido acercarme a la estación de tren para coger el billete de un día para montar en autobus, que sale por 500Y, algo menos de 5€ y con usarlo tres veces ya se amortiza porque cada viaje sencillo cuesta 220Y y luego coger el 100 que recorre todas esas zonas, esta vez, en vez de empezar de sur a norte lo he hecho al revés, de norte a sur, más que nada, porque la parte norte es la que no había visitado la anterior vez, más concretamente el Ginkaku-Ji o templo plateado, que está en el lado contrario al Kinkaku-ji o templo dorado, que ya visité la anterior vez, pero al que iré de nuevo.
A diferencia del Kinakuj-ji, el Ginakaku-ji está algo más encajonado y, aunque tiene un lago delante, no es como el del primero, en este la ventaja es que se puede subir a la ladera de la montaña y verlo desde arriba, que está muy bien, además de las vistas de Kyoto. Una vez cumplido lo que más me interesaba del día he seguido yendo al sur por el paseo del filosofo, un paseo que recorre la parte oeste junto a un canal, aunque antes me he comido un bollo de crema que han rellenado en el mismo momento, porque no había desayunado.
Según iba bajando, he ido parando en algunos sitios, que me indicaba como interesantes unas rutas que saqué de la página de turismo de Japón, que está muy bien y que en al estar en pdf puedo llevar en el reader y consultarlas en cualquier momento. Así pues mi siguiente parada ha sido el Anraku-ji, en donde he coíncido con un tipo de rasgos caucasianos. En muchas ocasiones no dejan hacer fotos de los interiores, pero en el caso del Anraku-ji, no ha habido problema y ha aprovechado, porque ya digo, no es lo normal y normalmente respeto esas cuestiones.
El siguiente ha sido el Eikando Zenrin-ji, donde lo que más me ha gustado ha sido la decoración de los pabellones, aunque por dentro no se podían hacer fotos, he hecho alguna de la parte de fuera, sobre todo la parte de arriba, que eran muy chulas con dragones, en parte, como estaba el día y los dibujos me ha recordado a Nikko.
La tarde la iba a dedicar a repetir algunos sitios de mi anterior visita, así que empecé por el Ryozen-kwan on, que además sirve de tributo para el soldado desconocido y que en la entrada te dan un palito de incienso para que lo pongas en el brasero que está delante del edificio, de todos modos, lo más destacable es el buda de piedra y al que se puede entrar. Dentro, sólo tiene un piso y tiene pequeños altares con los signos zodiacales y en que años han sido cada uno, como curiosidad, el actual, el año del dragón en vez de estar pintado como el resto, tenían un papel con la fecha, daba un cante la verdad.
Después he terminado en el Yasira-jinja, que lo había visto desde la parada donde me dejó el bus al medio día y tenía curiosidad, es de esos que llaman la atención por ese naranja tan típico de algunas toriis y templos. Como llevaba el tele puesto me he dedicado a fotografiar detalles, más que nada, porque lo cambiado hacia nada y me daba pereza volver a cambiarlo, pero al final me ha venido bien, porque después de pillar una vaso en una vending machine de fanta melón, ha empezado a formarse un pasillo, con unos de seguridad que andaban por allí, al menos, llevaban un pinganillo de esos y pinta de monjes no tenían, el caso es que me he acercado a curiosear con mi vaso de fanta melón y empieza a salir la comitiva de una boda... así que he dejado el vaso en uno de los bolsillos de la sudadera que llevaba a la cintura y me he puesto a hacerles fotos como la media centena de personas que han formado el paseillo. De todos modos, han tenido algo de mala suerte, porque nada más salir del templo ha empezado a chispear,pero bueno, al menos ya eran casi las 16:30h con lo cual las previsiones acertaron, pero no en la hora y yo se lo he agradecido, porque luego, aunque no era una lluvia muy intesa si que es molesta y tras entrar en el Kiyomizu-dera, que por cierto, anda en obras, aunque no recuerdo si lo estaba ya hace dos años, me fui al ryokan a descansar un poco y lo único que me ha quedado por hacer de lo planeado es alguna foto desde el propio Kiyomizu-dera a Kyoto de noche e ir a Gion a lo mismo, a noctambulear un poco.
Me estoy adaptando a los horarios japoneses, al menos para la cena y no hacerlo tan tarde como en Madrid, así que a eso de las ocho menos cuarto me he ido a la estación a buscar donde cenar, bueno en realidad si sabia donde iba a cenar, porque anoche vi uno que me moló uno de los platos que tenía en el muestrario, así que allí he ido, y he aprovechado que había dejado de llover para llevarme la cámara y el trípode, por si aprovechaba un poco para hacer alguna nocturna por la estación.
El sitio al que he entrado, resulta que ya estuve la otra vez, pero no me he dado cuenta hasta hasta que he entrado y he visto que tenía una mesa junto a la ventana con unas vistas de la parte sur de Kyoto muy chulas y en la cual me han sentado, así que he cenado un set con arroz, sopa, dumplings y de postre una bola de sesamo frita que estaba muy rica, como el resto, claro.
Luego me he dedicado a darle un poco a la cámara por la estación que el cielo parece que estaba despejando, me ha dado pena no acercarme a Gion, pero en el ryokan hay toque de queda, a las 23:00h y estaba un poco cansado, así que lo dejo para otro momento, aunque ya veremos cual... por lo pronto la previsión para mañana es, de nuevo, lluvia, esperemo que se equivoquen.
El sitio al que he entrado, resulta que ya estuve la otra vez, pero no me he dado cuenta hasta hasta que he entrado y he visto que tenía una mesa junto a la ventana con unas vistas de la parte sur de Kyoto muy chulas y en la cual me han sentado, así que he cenado un set con arroz, sopa, dumplings y de postre una bola de sesamo frita que estaba muy rica, como el resto, claro.
Luego me he dedicado a darle un poco a la cámara por la estación que el cielo parece que estaba despejando, me ha dado pena no acercarme a Gion, pero en el ryokan hay toque de queda, a las 23:00h y estaba un poco cansado, así que lo dejo para otro momento, aunque ya veremos cual... por lo pronto la previsión para mañana es, de nuevo, lluvia, esperemo que se equivoquen.