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lunes, 17 de noviembre de 2014

Día 16 - Hong Kong y vuelta


El último día de viaje es siempre el más triste, pero en realidad tenía todo el día por delante para disfrutarlo, puesto que el vuelo salía a las 23:45h. Este último día de viaje lo iba a dedicar a spottear de nuevo y gracias al spotter local que me había dicho una localización para pillar las salidas, además desde más cerca, cosa que me convenía, puesto que no tengo demasiado teleobjetivo, pues la idea era probar a llegar a donde me dijo. El sitio estaba en Sha Lo Wan, una playa de Lantau, la isla junto a la que se encuentra el aeropuerto, para llegar había que coger un ferry, que si normalmente no tiene muchas frecuencias los domingos menos, pero al menos tenía los horarios, sobre todo para controlar la vuelta.

El primer ferry era a las 8:55 desde Tung Chung, así que primero tenía que llegar allí, pero ya sabiendo donde estaba junto al hotel la parada del autobús, me iba ahorrar el paseo hasta la terminal. Así que pronto, preparé las cosas y abandoné el hotel, aunque dejé la maleta en la recepción. Cogía el autobús bastante pronto, así que cuando llegué a Tung Chung, ya de camino vi la manera de llegar al muelle y estaba más fácil de lo que pensaba, así que me sobraba más tiempo de lo previsto y aproveché para desayunar algo. Subway no es una franquicia que use en Madrid, pero cuando voy fuera, desde que estuve en NYC, de vez en cuando la uso y eso hice, fui al Subway a comprar un bocadillo, cogí el normal y después me metí en el 7-eleven a comprar algo de bebida y unas galletas, con el desayuno preparado me fui al muelle a ver como funcionaba el tema de billetes y confirmar los horarios, una vez todo controlado desayuné tranquilamente.


Un poco antes de la hora de salida estaba en el muelle esperando, la mayoría que estaban eran locales con chismes para pescar, pero luego llegó uno que tenía pinta de ser spotter, así que le pregunté y me dijo que si, además ya había estado una vez en el sitio, así que sabía el punto concreto. De Tung Chung a Sha Lo Wan son diez minutos en el ferry, así que en nada estábamos allí de camino al sitio.
El sitio, no se si será el que usan los locales, tal vez no, pero el que me lo dijo a mi, me dio indicaciones para ese, así que a lo mejor hay más de uno, pero donde nos quedamos el ruso y yo a mi me gustó mucho, se veían muy bien los movimientos de salida, los pequeños no quedaban mal con mis 200mm y los grandes perfectos, el único inconveniente podría ser el calor y cuando llegaban los cargueros a espera que con el jet blast hacían que los aviones en el punto de salida no salieran definidos. El sitio además tenía sombra y nos podíamos sentar en una barandilla, así que, por mi parte me podía pasar todo el día allí.


Estábamos en faena hasta que en un momento dado dejamos de ver aviones llegar al punto de espera, es raro, porque Chek Lap Kok tiene un tráfico constante, pero bueno, ahí seguimos esperando hasta que de repente vemos que salen los aviones en sentido contrario... mal asunto, porque dónde estábamos ya no nos servía y había que irse a otro lado, al menos quedaba media hora hasta la salida del ferry, así que teníamos tiempo de llegar al muelle e irnos a la terraza de la terminal, si llega a  pasar más tarde nos tenemos que quedar tres horas más para el siguiente ferry, así que tuvimos mucha suerte en que el cambio, al menos, fuera a esa hora. De todos modos, mientras esperábamos el ferry, desde el muelle no se pillaban nada mal, de hecho tuvimos la suerte de pillar un MD11.


De camino a la terminal vimos que se acercaba un carguero que podía resultar interesante, el problema con los cargueros es que la mayoría entran por la otra pista a donde están entrando los de pasajeros, así que si era así lo tendríamos a contra luz, pero si teníamos suerte lo podríamos pillar bien y así fue, nada más llegar a la terraza, a los pocos minutos llegada el Silkway para pillarlo.
La terraza está genial para las entradas por 25R, lo único que la sombra es escasa, así que todos los que estábamos allí íbamos a la barandilla hacíamos fotos y vuelta a la sombra, así con cada avión.


Así pasé las primeras horas de la tarde, hasta que a eso de las cinco, cuando ya la luz iba escaseando volvieron a cambiar la configuración, porque el viento había parado, así que ya importó menos que no pudiéramos pillarlos, porque a los últimos también es cierto que les estaba tirando por tirar porque de luz ya iba flojeando. A mi me quedaba un buen rato aún, así que cuando mi compañero ruso se fue yo me quedé un poco más viendo el atardecer en la terraza. Cuando me cansé bajé a la terminal a comer algo y no hice una buena elección, no estaba malo lo que pedí, pero que al pato le dejaran los huesos no me gustó nada y también me equivoque en la elección de los fideos, así que no comí demasiado a gusto, después me fui a por la maleta al hotel.


Aún me quedaba un buen rato, pero quería darme una ducha y cambiarme, al final tampoco había tenido un día tan "duro" como otros pero si me venía bien para relajarme, así que fui a la sala premium del aeropuerto donde te puedes dar duchas, ten dan masajes o disfrutar de un spa.  El tema de la ducha es lo que es, pero si me pareció que deberían cuidar un poco más algunos detalles, en cierto modo, me parecieron descuidadas y con el precio que cobran, se podían esmerar más, pero bueno, me sirvió para lo que pretendía y ajustar el equipaje antes de ir a facturar.


En la zona de facturación sólo tenían habilitado un mostrador para first y/o business, así que me tocaba esperar un rato, porque aunque de vez en cuando el mostrador no estaba en uso, no me facturaban. Mientras estaba esperando entablé un poco de conversación con un alemán que iba en mi mismo vuelo. Cuando por fin abrieron la facturación para los pobres pensé que iba a tener problemas con el peso, no de la maleta, porque nunca llego al limite ni de suerte, pero la mochila pesaba algo más de lo que se supone que debería, pero al final nada, vio que se pasaba, me preguntó si llevaba portátil, dije que si y listo.

El siguiente paso era pasar inmigración y el control de seguridad, todo sin problema y rápido, pero no me han sellado el pasaporte en Hong Kong. Una vez dentro para gastar un poco del dinero que me quedaba comí algo más, esta vez en una especie de KFC y el pollo estaba bueno, pero un puré de patatas con otra salsa que me dieron de acompañante, no tanto, así que esta vez no había acertado demasiado con las dos elecciones de comida. Al acabar seguí con tiempo, así que me dediqué a pasear un poco por la terminal y al encontrar una tienda de juguetes vi unos shinkansen de miniatura, y no me pude resistir, así que al final terminé comprando los cuatro modelos que había ya que por suerte no había más. Después me dediqué a hacer algunas nocturnas a través de los cristales, no parece que quedaran mal, así que a lo mejor se puede aprovechar alguna, entre ellas la de mi avión de vuelta en el vuelo a Múnich, el A346 D-AIHW un aparato de unos seis años.


Cuando facturé había seleccionado asiento para este primer vuelo, uno de pasillo y tenía un poco más de espacio y lo mejor es que no tenía a nadie delante, sólo la pared del galley con lo cual nadie me iba a meter su asiento en mi zona. La cabina parecía renovada y el sistema de entretenimiento a bordo funcionaba mucho mejor que en el A380, el sistema táctil iba muy bien, lo único que la selección de películas era la misma que en la ida, salvo dos o tres, de todos modos, en este vuelo lo que trataba era de pasar el mayor tiempo durmiendo posible, porque iba a llegar de mañana a Múnich y a media mañana a Madrid, así que el plan era descansar en el avión lo más posible.

Al entrar me puse a ver Guardianes de la Galaxia, me mola, el tono es diferente a las otras de Marvel, pero mola un puado, además tiene unos puntos muy buenos. Mientras la estaba viendo nos sirvieron la cena y al acabar me puse a ver la segunda de aviones, pero me estaba quedando dormido, así que aproveché para dejarme ir, no han sido del tiron, pero no ha estado mal, creo que al final habré dormido unas cinco o seis horas, más o menos la mitad del vuelo y a lo mejor hubiera dormido algo más de no ser por las cotorras en el galley, pero no me voy a quejar. Cuando ya vi que no me iba a volver a dormir me puse a ver "Up in the Air", que la tenía pendiente de hace tiempo y bueno, un pasa tiempo, sin más. Mientras estaba viendo esta nos han servido el desayuno, así que en un visto y no visto me he plantado en Múnich.


En Múnich nos han dejado en la última puerta así que hemos tenido que recorrer un buen trozo hasta llegar a inmigración, un vistazo al pasaporte y ya estaba en la eurozona oficialmente. Después en el paso de seguridad me han hecho abrir la maleta y en encender la cámara y abrir todos los objetivos para mirar a través de ellos, como ya me había pasado otra vez no me ha sorprendido, aunque no le veo demasiado sentido, lo único que se ha ralentizado un poco la cola. Una vez en la zona de embarque en Múnich hay prensa, máquinas de café y té a discreción y wifi 24h gratis así que he aprovechado la escala para escribir estas líneas.

El vuelo de Múnich a Madrid no ha tenido mucha historia, salvo al comienzo con mi vecino de fila, que no de asiento y es que no entiendo ciertas actitudes de la gente. He entrado de los primeros, normalmente me espero un poco, pero hoy me ha pillado que se abría el embarque cuando estaba junto a las puertas de paso de los lectores, porque no es como en Madrid donde hay una persona comprobando la documentación y la tarjeta de embarque y te da paso, aquí, como en Frankfurt hay un lector scafis y unas puertas, si el lector da paso, pues se abren si no, se pone en rojo y ya te las apañarás con la persona que está en el mostrador de la puerta de embarque, el caso es que entro y voy a mi asiento, 16C, tenía que haberle pedido ventana, pero estaba un poco empanado y me asignaron un asiento al azar, el caso es que llego a la fila donde tengo el asiento y hay un tipo buscando donde están las indicaciones de los asientos, se lo indico, pero no le queda claro qué asiento es cada uno, así que le pregunto qué asiento tiene, me dice el 16A y le mando para la ventanilla. Al final se cierra el embarque y el asiento del centro queda libre, mejor, la verdad es que el A321 no iba ni mucho lleno, algo más de la mitad, pero si que había asientos libres. El caso es que empieza la demo de seguridad del vuelo, esa de la que pasa la gente y que todos nos sabemos, pero que es conveniente atender y llaman al fulano de mi asiento, no digo nada, pero me toca las narices que si dicen que desconectes el móvil no lo hagas, el caso es que termina la demo y el fulano sigue hablando, pasa el TCP y le dice que cuelgue y que el teléfono si quiere lo puede poner en modo avión, total que el fulano le dice que vale, que si y parece que está todo arreglado, pero no, en cuanto el TCP se va dos filas más atrás se pone a continuar la conversación como medio a escondidas y eso me ha tocado la moral, así que le he dicho que apagase el móvil. Lo ha hecho y me he quedado a gusto, la verdad, es que me joden mucho ciertas actitudes y en los vuelos el que la gente haga esas cosas es una de ellas, además de que el tipo ya tenía una edad como para andar con actitudes de niño adolescente, como la de esconderse a ver si no le pillan.

Cuando hemos llegado a la pista de despegue el comandante nos ha dicho que se iba a retrasar un poco la salida por la niebla, ya que desde torre estaban dando más margen para realizar las operaciones por seguridad. Una vez hemos despegado me he puesto a dar cabezadas durante el vuelo, la verdad es que a pesar de no tener vecino he estado un poco incomodo y no sabía como colocarme para dormir un poco. Al final no he tomado desayuno en el vuelo, no tenía muchas ganas, me han ofrecido algo de la bandeja aunque no quisiera el plato caliente, pero la verdad es que no tenía ganas de nada. La llegada a Madrid la hemos hecho por 32L, con lo cual el carreteo hasta la terminal ha sido bastante más corto. Luego en la recogida de equipajes tampoco se han alargado mucho y ha sido justo para que Miguel Ángel me recogiera y llevarme a casa terminando de esta manera el viaje y mis vacaciones.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Día 15 - Hong Kong


Tras fiasco de la jornada de spotting del día anterior, tampoco tenía muchas esperanzas en ella, por la hora a la que terminé saliendo del hotel, hoy era el día para recuperar el tiempo, además el día se presentaba más despejado, tampoco claro del todo, pero comparado con el día anterior al menos esta vez se veía el teleférico de Lantau desde el aeropuerto. Así que muy pronto, porque además esta vez no tengo desayuno, ya se sabe, cuanto más caro es el hotel, más tienes que pagar por cualquier cosa, salí a la terminal para coger el autobús que me tenía que llevar a Tung Chung para allía coger el otro autobús hasta la zona de spotting que había elegido. Así que tras dar con el sitio donde se cogía el S1, me monto y veo que pasa por delante del hotel, no sólo eso, si no que tiene una parada treinta metros más allá... que espabilo tengo a veces.


En Tung Chung tenía que coger el S52, pero el que ponía a mantenimiento, por el el S52P no pasa por allí, así que una vez llegó el autobús hasta el final, sin problemas, aunque la otra vez que estuve no cogí este autobús, porque donde me bajé aquella vez, este no ha parado, el caso es que para donde quería ir, tenía que ser ese y lo he hecho bien. Una vez en el sitio, econtrar el lugar donde ponerme no ha sido difícil, porque ya había un spotter local. El sitio no está mal, aunque me quedaba corto para los pequeños y luego la mejor zona de disparo era entre las antenas de un barco y la cochera de bomberos, había que estar fino, pero bueno, no ha ido mal la cosa. Lo único que algunos cargueros han entrado por la otra la 7R, así que contraluz, y he pasado de ellos, me he dedicado a las entradas por 7L.

En general no ha estado mal la mañana, aunque como no había sombra, salvo un cartel, he pasado un poco de calor, menos mal que me puse crema en la cabeza y las piernas no se me han quemado. El caso es que hablando con el spotter local, que hablaba poco inglés, pero al final nos hemos ido entendiendo, me ha dicho un punto para ver bien el tráfico de la 7R cuando están en la cabecera de salida, así que mañana lo voy a probar, tengo que ir en ferry y tendré que estar atento a los horarios, pero si sale el día como hoy, puede merecer la pena el paseo, y si no ya veré, pero bueno, eso es para mañana. La jornada de hoy la he terminado después de unas cinco horas, que ya estaba un tanto cansado y me he vuelto a Tung Chung. Como hay un centro comercial, un outlet, también hay sitios para comer y además una Food Republic, que es una zona común para varios sitios de comida, que la coges y te sientas donde te da la gana, así que he comido un plato parecido al del último día de Singapur, pero en vez de pollo con curry, esta vez con carne, pero es de la misma franquicia, creo que en España tendría éxito, estaba muy rico. Cuando he salido he paseado un poco para ver donde tengo que pillar el ferry y de paso he entrado en el outlet y he comprado un par de cosas en la tienda de Nike.

De vuelta a la terminal he ido a la terraza de nuevo, pero tampoco la he aprovechado, al final se queda todo el tiempo a contraluz, así que nada, cuando ha caído el sol me he vuelto al hotel a dejar la bolsa de las compras, descargar y para Hong Kong. He cogido el Aex, a ver si sonaba la flauta, pero no, esta vez me han cobrado lo que deberían. Una vez fuera, he cogido el ferry hasta Kowloon y a buscar sitio para ver de nuevo la "Symphony of Lights", hoy había más gente y además más domingueros, así que me he puesto como el día de ayer, pero podía haberme puesto delante como han hecho luego, pero bueno, he estado bien. Hoy ha habido cambios en los edificios participantes y uno de los que no lo ha hecho es el 2IFC, el antiguo edificio más alto de Hong Kong hasta que hace cuatro años terminaron el ICC que es el quinto edificio más alto del mundo con sus 484m, cuando estuve la otra vez estaba casi terminado pero no abierto, y esta vez si está abierto, pero no he subido al observatorio, después del Taipei 101, por esta vez me doy por satisfecho.

Cuando ha terminado me he vuelto al aeropuerto, pero esta vez en metro, el problema es que este no llega hasta la terminal, así que hay que ir hasta Tung Chung y luego coger un bus, el S1, mismo, así que eso he hecho, en total unas cuatro veces menos que el Aex, eso sí, se tarda un poco más, pero no habiendo prisa... además me ha servido para parar en el Food Republic y cenar, esta vez un plato de esos que tienen de todo, carne, arroz, tortilla y ensalada. Y una vez terminada la cena, al hotel. Hoy ha sido más simple el día, la verdad. He preguntado en la terminal el tema de las duchas y no hace falta reservar, de hecho me ha dicho que mejor que no lo hiciera, que fuese directamente y listo, así que mañana me pasaré por allí cuando termine el paseo, y eso significa que mi viaje se acaba y no quiero... pero bueno, es lo que hay, aún así, me queda un día para disfrutar.




Día 14 - Hong Kong


Y llegó el día en que se terminaba mi paseo por Taiwán, como se suele decir, al final todo lo bueno se acaba. Me levanté pronto, a ver si con un poco de suerte pudiera spottear, pero iba a ser que no, me tuve que conformar con ver los movimientos de los aviones desde la ventana de la habitación y ha sido una pena que no pudiera aprovechar para spottear en Taoyuan, porque una de sus dos pistas está en obras, así que está cerrada y todo el tráfico se mueve por una, con lo cual siempre es mejor, sólo te pierdes lo que sale o entra, pero no eso más lo que va por la otra pista, en Madrid como tenemos cuatro, aunque funcionan como dos, terminamos perdiéndonos todo lo que pasa menos en una, salvo que vayas al túnel que sólo te pierdes lo que se queda en el satélite. En fin, que cuando se hizo la hora bajé a desayunar, que para eso tenía desayuno en el hotel.


Creo que no he tenido un buffett de desayuno como el de Taoyuan desde que estuve en Santo Domingo en uno de esos sitios con pulserita y es que había de todo y si no, te lo preparaban, al final termina agobiando un poco, porque no sabes por donde empezar. Así que me fui al clásico tazón de cereales y luego pedí una tortilla con queso, tomate y cebolla, que las preparaban en el momento, la acompañé con un poco de bacon y un "harsh brown" y los típicos zumos y un yogur. Salí bien servido, pero podía haber dado una segunda vuelta. Subí a la habitación a recoger los trastos y bajé un poco antes de la hora que tenía acordada la lanzadera al aeropuerto, como me dijeron que ya no había ninguna hasta la que había pedido estuve esperando un poco.


Desde el hotel al aeropuerto apenas llega a cinco minutos, así que en nada estaba facturando. Me preguntaron cuanto tiempo iba a estar en Hong Kong, pero esta vez no me pidieron que les mostrara el siguiente billete, creo que esto ha sido porque no llevaba billetes de ida y vuelta, porque nunca me había pasado, el caso es que una vez pasada la maleta por el escáner pude pasar a la zona de embarque. El control de seguridad sin problemas, pero en inmigración estuve un buen rato esperando y cuando me tocó debí pasar por el agente de inmigración más pejiguera de la fila, y eso que me largaba, que si llego a entrar, no se... cuando digo que miró el pasaporte con lupa, no exagero, lo miró con lupa, de esas que tienen linterna, las hojas, las costuras de las hojas, los elementos de seguridad... vale que tengo el pasaporte un poco trotado, pero tampoco está tan mal, total, que después de cinco minutos o más, paso, ahora si, a la zona de embarque.


Quedaba un buen rato para la salida del vuelo, de hecho, el avión aún no había llegado, así que aproveché para dar una vuelta y ver si podía hacer alguna foto a los aviones, pero no me han gustado los resultados, contra luz y además los cristales eran tintados, así que una castaña. Miré en alguna tienda a ver si podía comprar algo, para gastar alguno de los dólares de Taiwán que me quedaban, sobre todo las monedas, pero no vi nada que me gustase o que mereciera la pena comprar. Cuando llegó el avión ya estaba en la zona de la puerta de embarque. El avión que me iba a llevar a Hong Kong era el B-LNO, un A330 de Hong Kong Airlines que apenas tiene un año y tres meses desde su entrega, empezamos el embarque con retraso, pero fue bastante rápido.

Una vez en el avión estuve haciendo algunas fotos, pero llegó la alegría de la huerta de mi compañero y se terminó lo que se daba, un tipo simpático, la verdad... tampoco espero hablar con mi vecino, no lo suelo hacer, pero que menos que saludar o facilitarte la salida, pero ni una cosa ni la otra. Al final no se como salimos de hora de Taipei, pero el vuelo fue bastante bien, no era muy largo, apenas una hora y media, me puse a ver "Chef", porque si, aunque fuese un vuelo corto había entretenimiento a bordo, un montón de cosas para ver, aunque la mayoría ya las había visto, incluso en el vuelo a Singapur, pero oye, que se agradece, además nos dieron servicio de comida, cosa que no esperaba, y para redondear, pude comprar el llavero de "Remove before flight" correspondiente, así que muy buena mi experiencia con Hong Kong Airlines.


Una vez en Hong Kong, nos dejaron en remoto, tardamos un poco más, pero vamos, casi nada, además nada más subir a la terminal estabas en inmigración. Sin problemas para la entrada, aunque no me han sellado el pasaporte, me han dado un papelito, que ni han pegado ni nada, espero que sellen la salida, para que quede constancia de mi paso por aquí de nuevo. Estuve esperando la maleta un poco, pero una vez empezaron a salir fue de las primeras. Así que salí de la zona de recogida de equipajes y me fui a cambiar dinero, cambié los dólares taiwaneses que me quedaban en billete y unos pocos euros, como en el sitio tenían tarjetas prepago cogí una.

Chek Lap Kok es bastante grande, pero aunque al principio es un poco lioso, al final uno se acostumbra a las indicaciones y terminé saliendo por donde debía, porque el hotel lo tenía cerca del aeropuerto, ya que mi principal razón para venir aquí era la de spottear y bueno, que el billete salía mejor de precio también. Al final terminé llegando al hotel y haciendo el check-in, pregunté la posibilidad de un check-out late, pero para la hora que quería me cobraban el precio de la habitación, así que como que no, que el hotel no es barato precisamente, ya me las apañaré el domingo para no volver oliendo a tigre de bengala, porque el vuelo sale por la noche y tengo todo el día para pasarlo por ahí y lógicamente es lo que haré. Para tener wifi gratis me tuve que registrar como miembro, como era gratis, pues nada, una tarjeta de fidelización más que tengo.


La habitación es enorme, muy al estilo yankee, que para eso es un Marriott.  Así que lo primero que hice fue registrar la SIM, y luego usar la wifi, pero no había manera de conectar y tuve que bajar a recepción y es que como "last name", han puesto realmente el "last", o sea, el segundo apellido, lo cual es mejor, porque el primero es compuesto, pero estuve haciendo combinaciones varias, pero no se me ocurrió usar el segundo sólo. Una vez todo arreglado me fui a la terminal con todos los chismes, al observatorio de la terminal 1. La terraza está bien, pero el día que tenía era el típico de estos lares, con sol, por suerte, pero una bruma o neblina que apenas se veía Lantau y está al lado, así que entre eso, la hora que era más bien tarde y el contraluz, me fui al cabo de un rato, porque además tenía que buscar en Hong Kong un disparador si quería hacer fotos en las "Symphony of Lights".

No estaba muy seguro si tenía dinero en mi Octopus, pero sí, si tenía casi siete dólares de Hong Kong, así que metí doscientos y me monté en el Aex para llegar antes, el Aex cuesta cien, así que iba a andar justo para la vuelta, pero bueno, fue lo primero que pensé, porque además siempre tengo tiempo de meter más en la estaciones de metro. El Aex me dejó en Hong Kong y me fui a buscar la calle donde están las tiendas de fotografía, me acordaba por donde era, así que me fue por los centros comerciales hasta llegar a la zona y salí fuera, pero me lié un poco y encendí el GPS, y fue peor, porque apenas pillaba señal, supongo que entre tanto edifcio triangular es complicado, pero me lió un buen rato hasta que di con la calle y el sitio al que quería ir. Compré el disparador y una tarjeta de memoria de más capacidad y más rápida.


Con las compras hechas a volver deprisa a Kowloon, y lo mejor es hacerlo en los Star Ferry, así que hasta el muelle central y al ferry. Como me gustan estos chismes, son cutres y viejos, pero espero que nos los cambien nunca. En poco tiempo ya estaba en Kowloon y me fui al paseo para hacer las fotos, pero ya estaba pillada la primera fila, pero aprovechando la barandilla y el respaldo de los asientos, puse el trípode y me senté a esperar que faltaban cuarenta minutos. Mientras estuve haciendo algunas fotos y luego, pues nada, a disfrutar del espectáculo, que es de lo más simple, pero me gusta, primero la presentación de los "artistas", o sea de los edificios que van a entrar en escena, no todos los días son los mismo, y una vez presentados, pues nada, música y acción. La tontería dura unos quince minutos, pero te quedas un poco tonto con tanta luz, esta gente lo del ahorro energético y la contaminación lumínica no son conceptos que tengan muy presentes.

Cuando terminó hubo desbandada y me dediqué a hacer alguna otra foto, porque aunque no esté la sinfonía los edificios se siguen iluminando. Mientras estaba en ello pusieron detrás en el museo un espectáculo audio visual reflejado en la fachada promocionando Hong Kong. Así que la gente se quedó hasta que se acabó y después sí, desbandada incluida la mia, que había que ir pensando en cenar. Así que me vino a la mente un sitio donde comí hace tres años sushi y me fui a buscarlo. Me despisté un poco, pero lo encontré. El sitio está igual, pero han cambiado la carta, me dieron una tablet y fui seleccionando lo que quería, lo malo es que lo que quería era sólo para la hora de la comida, así que fui cogiendo diferentes piezas de sushi hasta que ya consideré que estaba bien, revisas el pedido y si está bien lo envías. Al cabo de unos minutos tenía el pedido en la mesa. Cuando terminé, como me había quedado un poco corto hice otro pedido y al final, esta vez, si, terminé satisfecho.


Hora de volver al hotel, así que al metro, pero mirando donde lo había cogido y como llegar al aeropuerto casi que preferí volver a Hong Kong, esta vez en metro y coger el Aex, hasta el final, que está al lado del hotel. Antes metí más dinero en la Octopus, porque no me iba a llegar, aunque al final no me hubiera hecho falta, porque no se por qué, el Aex me salió gratis o por muy poco dinero, porque cuando salí me marcó 0 y con el balance como a la entrada, así que genial. Una vez en el hotel no me apetecía nada, además de ser tarde, así que dejé la entrada para el día siguiente, o sea, hoy.